lunes, 19 de julio de 2010

Uno de mis nuevos poemas favoritos


Crece como un árbol
detrás de mi frente
con hojas rojas, ¡deslumbrantes hojas, azules, blancas!
Un árbol
que aún tiembla en el viento.

Y voy a aplastar
tu casa, y nada
me será ajeno,
ni siquiera
lo humano. 

Como un árbol desde dentro
rompe hacia fuera
y aplasta
el cráneo.

Y luce como un farol en el bosque
dentro de la oscuridad.

Göran Sonnevi


Este poema es el epígrafe de la novela "Aurora Boreal" de Åsa Larsson. Recomiendo leer este libro a aquellos interesados en la novela negra sueca (la cual ha sido mi género favorito últimamente). Este poema me impactó tan pronto lo leí, desearía haberlo escrito yo (envidia, jaja); ahora está en mi lista de poemas favoritos junto con "Un Arte" de Elizabeth Bishop.


lunes, 5 de julio de 2010

If I were to curate a 19th century art exhibition it would be...

The Modern Woman: Sexualization by the Male Gaze
During the 19th century the views depicted in painting were those of the male gaze, not only because most of the painters were men, but also because most of the works depicted male mythical and historical figures, or heroified contemporary men. The purpose of representing women in painting was to support the actions of the male protagonists, or to construct the private/female sphere that separated women from the public one that men were entitled to.
However, during the second half of the 19th century the ideal of beauty changed from male to female, and the way women were represented was revolutionized by a new kind of female nude that was remarkably different from the idealized Salon nude. The paintings presented in this exhibition do not depict women as porcelain-finished mother or allegorical figures; these paintings are rawer representations of the nude modern woman as perceived by the objectifying and sexualizing male gaze.


Jean-Auguste-Dominique Ingres, The Turkish Bath, 1862
This painting depicts a group harem scene in which Ingres combines the figure of the nude with an Oriental theme. The main element of eroticism in the painting focuses on the two women caressing each other; also, the black woman in this work is a characterization of the stereotype of savage sexuality attributed to the people of color at the time. The proportions and angles of the women’s body shapes are not realistic representations of the human anatomy, which indicates the dreading of the importance of anatomy in painting by Ingres in the last stages of his career.




Edouard Manet, Olympia, 1863
Olympia was harshly criticized when it was exhibited in the 1865 Salon because in it Manet rejected the defined ideas about sex and gender by depicting a woman’s satisfaction with her sexuality. Not only did his approach of the female nude reject the academic standards of beauty, but also his unpolished, evident, rough brushwork. Olympia’s confrontational look, in defiance to the male gaze, does not allow the viewers to scrutinize her nude figure at ease; during the 19th century, in response to this, the audiences stereotyped her sexuality as animal, as much as that of the black woman next to her.



Gustave Courbet, Sleep, 1866
The banning from public display of this work only served to increase Courbet’s notoriety. In this painting, the artist demonstrated the level of skill of a masterful painter in the polished contours and surface of the lesbian lovers he depicted. The depiction of lesbianism implies a woman’s self-exploration of her body through another woman’s body, which is a striking sign of women’s possession of sexuality; the ability of two women to possess the other’s body emphasizes their ability to possess their own.



Jean-Léon Gérôme, Moorish Bath, 1870
This work represents the quintessential Orientalist painting with an academic approach; the anatomy depicted in this painting refers to that in The Turkish Bath (1862) by Jean-Auguste Dominique Ingres, however, the proportioned and defined shapes follow the academic and naturalistic standards of painting that there were at the time. The erotic nature of this painting is caused by the positioning of an Occidental-looking nude woman next to a bare-breasted black woman in such intimate setting.




Paul Gauguin, Manau Tupapao (The Spirit of the Dead Watching), 1892
Gauguin depicts a young native woman he met during his stay in Tahiti, whom he recognized as Tehura, and a black figure in profile wearing a black robe; this is done with an expressive use of color that is not necessarily related to nature. In his Tahitian diary Noa Noa, Gauguin sexualizes Tehura’s “lovely” expression of fear and uncertainty at the moment of their encounter. Both the description and the depiction of this encounter portray the native woman’s emotional and irrational nature, and the appeal of her unawareness of her sexuality, which characterize the stereotypes of “primitivism” and misogyny that there were at the time.

-AC



jueves, 7 de enero de 2010

The Creation of Eve por William Blake

Tuve la oportunidad de ver esta acuarela de William Blake en el MFA, perteneciente a su colección de ilustraciones para "Paradise Lost" de John Milton. No sé por qué me conmovió tanto; todavía cuando la recuerdo o veo la imagen en mi pantalla me causa una sensación extraña.


Food, Inc.

      Esta tarde vi un documental llamado "Food, Inc.", dirigido por Robert Kenner, y quedé con ganas de hacer una huelga de hambre pero terminé yendo a mi restaurante tailandés favorito y comiendo lo mismo que siempre como: gyozas que tienen cochino y pollo y "drunken noodles" con pollo (sí, sí, es terrible como los extremos me definen). No puedo creer que fui capaz de comer esto después de ver el maltrato al que son sometidos estos animales y las condiciones insalubres en las que viven antes de llegar tan bonitos y apetitosos a nuestro plato.

      Hace unos meses intenté comenzar una dieta vegetariana, para ser sincera simplemente por seguir las tendencias de la mayoría de las personas con quienes me juntaba. Luego pasé toda la pena con ese grupo gracias a los efectos del alcohol que me indujeron a darle entender a alguien que realmente no me gustaba que sí me gustaba y a decirle no sé cuántas cosas a otras personas que me atraían o habían atraído, así no volví a pasar tiempo con ellos y dejé de ser "vegetariana". Para colmo, la dieta vegetariana lo que me dejó fue un montón de kilos de más porque a falta de carnes me llené de carbohidratos simples; aún conservo estos kilos y aunque una de mis metas para este año es adelgazarlos for good (porque ya los había adelgazado en el verano pero los volví a ganar) la soledad y el frío tienen efectos devastadores en mi dieta dado que lo único que me provoca es ir a Starbucks a leer (y por ende consumir cualquier cosa que tengan ahí) o quedarme en mi cuarto y ordenar comida del susodicho restaurante tailandés.

      Pero volviendo a lo del documental, realmente después de verlo me sentí terrible ante el prospecto de comer carne de nuevo (estoy pensando en el pollo del restaurante y la culpa me hace querer vomitar >_˂). En realidad me gustaría tratar de tener una dieta vegetariana, no por la gente que me rodea (que no son vegetarianos en su mayoría ahora) sino por las consecuencias que la indiscriminada producción y consumo de carne tienen para el ambiente y nuestra salud. La verdad es que el documental me dejó toda paranóica con respecto a cualquier comida no-orgánica producida en los Estados Unidos, y tomando en cuenta el que no tengo cocina, no me queda más que depender de los comedores de la universidad que estoy 100% segura no sirven comida orgánica. 

      Sin embargo, creo que el eliminar las carnes de mi dieta debería tener algún impacto en mi paranoia y condición física siempre y cuando no acuda a las bondades de Starbucks cada vez que tengo hambre y comience a hacer ejercicio. Debería tratar de retomar el yoga, no puede ser que lo haya practicado desde los 14 con tanta asiduidad -y modestia aparte, talento- y que lo haya abandonado así desde que me mudé a Boston. En el futuro cercano escribiré sobre cómo me siento con respecto a esta experiencia catártica ambiental y física y si los kilos se han ido por la borda.

martes, 5 de enero de 2010

¿Por qué el pensamiento científico no es superior al no científico?




      El pensamiento es producto del hombre y a su vez una celebración de la existencia del mismo, independientemente de la naturaleza de este pensamiento. El pensamiento científico y el no científico se dan la mano en cuanto a su última finalidad, la cual es celebrar el genio humano. Si ambas ramas del pensamiento tienen un mismo origen y un mismo fin, ¿no es ridículo tratar de hacer una diferenciación en cuanto a su importancia?

      El pensamiento científico y el no científico son diferentes manifestaciones del genio humano. Sin embargo, a lo largo de la historia esta igualdad de origen y de fin se ha ido olvidando para dar origen a una separación del conocimiento científico y el no científico.


      En la antigüedad, el conocimiento científico y el no científico no se diferenciaban como en la actualidad porque el conocimiento era uno solo; filosofía, arte, literatura, matemáticas y demás materias estaban todas unidos por el sistema educativo conocido como "paideia", ("educación circular"), un sistema que englobaba todo.

      La separación de la ciencia y la no-ciencia vino en la modernidad con la aparición de pensadores como Descartes, quien puso a la razón por encima de todo, haciendo que la ciencia adquiriera suma importancia. El pensador Alexander Baumgarten, aun siendo esteta, colocó al conocimiento sensible por debajo de las "ciencias verdaderas" ya que consideraba al primero como una “idea confusa”.

      Más tarde Inmanuel Kant elevó el estudio de la estética y las denominadas no-ciencias al mismo nivel de la ciencia, de las "verdades de razón". Esto se puede notar en su libro "Crítica de la razón pura", en el que escribió un capítulo dedicado a las ciencias formales; su idea era elevar a la metafísica y a la estética a los mismos niveles racionales. Con este libro superó el marcado empirismo de Hume y la metafísica dogmática de los autores racionalistas. La ciencia y la no-ciencia vuelven a adquirir el mismo rango.

      Esta igualdad no duraría mucho. Posteriormente, el filósofo Friedrich Nietzsche coloca a la estética, la música y la filosofía por encima de las ciencias, acotando que por ejemplo la matemática y la lógica eran abstractas y no decían nada del mundo real, a diferencia de las artes que eran expresiones reales y vivas del ser humano.

      Si bien hay un Dios cristiano, cuyas reglas morales tiene millones de seguidores alrededor del mundo, en la actualidad ha aparecido la diosa ciencia, en la cual mucha gente ha puesto -por así decirlo- su fe. La ciencia y la tecnología se han convertido en necesidades para la humanidad y cada vez más personas se desentienden del pensamiento no científico y se transforman en seres casi deshumanizados cuyas vidas se rigen únicamente por el producto de un laboratorio sin sentimientos.

      Ciertamente la ciencia avanza, pero también tiene sus tropiezos. Un ejemplo de estos tropiezos en la actualidad es la existencia de dos teorías, aceptables ambas, pero incompatibles entre sí, de la luz; una clama que la luz se propaga por medio de partículas y la otra que es  por medio de ondas. La confianza en la ciencia es válida, pero no superior a la no-ciencia; lo que en cualquiera de los casos las separa es que la ciencia es comprobable y la no-ciencia es más teórica. Sin embargo, tanto ciencia como no-ciencia tienen ciertos niveles de abstracción que son aceptados por sus adeptos, y si los adeptos a las ciencias y a las no-ciencias pueden aceptar dicha abstracción en las mismas, ¿por qué no pueden aceptar el nivel de abstracción que hay en la materia de la cual no son -por así decirlo- partidarios?


      La ciencia no debería ser considerada superior a la no-ciencia. Aunque ultimadamente su origen y su fin fueran los únicos elementos que tuviesen en común, el ser humano no puede (o no debería poder) sobrevivir sin el conocimiento sensible. El día que el ser humano pueda vivir sin esta clase de conocimiento, individuo perderá su identidad como ser humano en sí y se rebajará al mismo nivel de las máquinas que ha creado. Lo creado consumirá al creador. El  conocimiento sensible es el que nos convierte en creadores y el que nos permite dar testimonio de nuestra existencia y evolución como individuos y sociedad, si éste se extingue, nuestra historia se extinguirá con él y pasaremos a ser individuos vagando por un mundo en el que no habrá nada que recordar.

lunes, 4 de enero de 2010

Nuestros pensamientos a puertas abiertas

Esto es algo que escribí poniéndome en la posición de alguien que vive en un mundo donde se pueden escuchar los pensamientos de todos:


Siempre me he preguntado por qué en la creación no se incluyó un concepto de “privacidad mental” e irónicamente, todos lo saben, y yo sé que ellos también se lo preguntan. No tenemos mucho de qué quejarnos sin embargo, pues nunca hemos conocido una vida diferente a la que tenemos, nunca hemos tenido una idea que podamos conservar para enriquecer nuestro ser, nunca hemos tenido un amigo, y aunque sepamos los pensamientos de unos y otros, nunca nos hemos sentido más que como extraños en un vacío lleno de voces y ecos que sólo repiten lo que no queremos saber de nosotros mismos.

La vida en un mundo sin privacidad nos ha hecho perder la emoción de la misma, aunque nunca la tuvimos, pero con cada día y cruce de miradas (y pensamientos) la situación nos consume más y más, no hablamos, no sentimos pues no queda nada por decir, y en un mundo sin palabras pero con exagerada cantidad de información ¿cómo se puede siquiera imaginar la relación con otras personas?

Yo creo que mi vida no es más ni menos miserable que la de los demás (es más, lo sé) pero la certeza de todo es lo que me (nos) abruma, la inexistencia de los secretos, las sorpresas, el mismo destino que nos acecha desde las mentes más poderosas que nos dominan. Por eso, yo prefiero vivir en el sueño eterno que voy a emprender, los demás saben mis pecaminosas intenciones pero no me detienen porque ellos saben que el infierno al que voy, es el mismo al que desean ir todos los habitantes de este vacío lleno de voces y ecos que sólo repiten lo que no queremos saber de nosotros mismos.

-Agatha